Iba en el auto de vuelta de salir
a comprar algunas cosas, iba por José Domingo Cañas con Monseñor Eyzaguirre en
Ñuñoa. Cuando de repente veo a una tipa de unos 35 años caminando por la calle,
llevaba un vestidito color pastel típico de la clase alta, pelo oscuro, liso
con un corte bonito, tacos y una gran cartera de cuero al hombro, caminaba con
esa actitud típica como de tenerle asco al mundo. Unos tres o cuatro metros detrás
de ella, venia una niña de unos diez años cargando 5 bolsas llenas de cosas del
supermercado. Me pareció extraño, así que aprovechando la luz roja me quede mirando
la escena. De repente la tipa al pasar por fuera de un minimarket, se detiene
deja su cartera en el suelo, se agacha, y saca lo que parece una chequera o
billetera del bolso, y dejando la cartera en el suelo camina hacia el
minimarket. Inmediatamente después llega la niña con las bolsas, y sin
intercambiar palabras con la mujer, pasa todas las bolsas a una mano, y con la
otra recoge la cartera y se la cuelga al hombro, mientras espera en la vereda que
llegue la tipa. Me sorprendió mucho, la mujer nunca miro a la niña, parecía no
existir, aunque claramente andaban juntas. Un pequeño detalle, la niña era
morenita, no morena como yo, morena como los que solemos llamar negros o de color,
como los niños que vemos en los reportajes de Haití, preciosa, con su cabeza
llena de cachitos hechos con sus rulos. Le dije a mi hermano que iba manejando “que
onda esa mina?”, no pudo parar para preguntarle porque trataba así a la niña. Pero
supongo que es del barrio, sino porque ir al supermercado caminando. Así que estaré
atenta si la veo de nuevo, nadie puede tratar así a un niño. Qué triste, cada día
me sorprendo más, y me decepciono más aun de este mundo, y en especial de la
sociedad chilena.
Saquen sus conclusiones!