Como muchos sabemos, el crecimiento inmobiliario en la comuna de Ñuñoa fue un importante motivo de pugna entre los vecinos y la municipalidad hace algunos años. Hoy estando en la palestra la conflictiva elección de alcalde en la comuna, cabe recordar esta situación, ya que para muchos es el principal motivo para rechazar la gestion de actual alcalde Pedro Sabat. Por esto, es que les dejo un pequeño texto que escribí sobre el conflicto. Saludos. =)
Las consecuencias del crecimiento
inmobiliario en Ñuñoa de los últimos años, y principalmente la pugna entre los
vecinos y el crecimiento de la industria inmobiliaria, que no solo transforma
el entorno espacial y social, sino que también en este caso constituye un
peligro para la identidad cultural y el patrimonio arquitectónico de la
comuna, corresponde sin duda, a un tema de
interés para analizar la evolución histórica, y por ende la evolución social y
cultural de la comuna relacionado a un tema urbano. Constituyéndose entonces
como un tema de Geografía Urbana. Para Sanchez Hernández, “la Geografía Urbana ha prestado
larga atención a la
evolución histórica de la ciudad,
al proceso de urbanización y a la
impronta que sobre las ciudades
modernas han dejado los
anteriores períodos históricos.” [1]
Como lo explica Jaime Lizama, el
crecimiento de las comunas y de la ciudad de Santiago en las últimas décadas ha
sido posible gracias a la industria inmobiliaria, pero el crecimiento
inmobiliario en los sectores altos de la ciudad es diferente al que se presenta
por ejemplo: en el sector sur de Santiago. En el caso de las comunas del sector
alto, este crecimiento se relaciona con un cambio de destino de las viviendas preexistentes,
es decir en su demolición para reutilización del suelo. Este es precisamente el
caso de la comuna de Ñuñoa. Para los vecinos de Ñuñoa esta transformación y
crecimiento de la industria inmobiliaria en la comuna, no solo implica la
inmigración de nuevos habitantes, sino que la destrucción del patrimonio
arquitectónico y cultural de la comuna. Esta apreciación de los vecinos no es
infundamentada, ya que han sido testigos de la destrucción de casa y casonas
con más de 70 años de antigüedad, y han visto modificada la “vida de barrio”
que tanto defienden. A su vez la UNESCO define el patrimonio Cultural como “el conjunto de
bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales, de propiedad de
particulares o de instituciones u organismos públicos o semipúblicos que tengan
valor excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte, de la
ciencia y de la cultura y por lo tanto sean dignos de ser considerados y
conservados para la nación” [2] además para el Director General de esta institución
Koichiro Matsuura “La conservación del patrimonio es fundamental por dos
motivos: primero, por su valor universal en el plano estético e histórico; y
segundo, por la importancia que reviste para las sociedades y culturas a
quienes incumbe su custodia. Al establecer un vínculo entre el pasado y el
presente, el patrimonio cultural potencia el sentimiento de identidad y la
cohesión social tanto entre los individuos como entre las comunidades, echando
así los cimientos sobre los que las sociedades edifican su futuro.” [3] En el caso especifico del patrimonio arquitectónico y
urbano Garré plantea que La importancia de la preservación de este patrimonio “surge de su valor como testimonio de
distintos fenómenos culturales, y su acción como elemento que mantiene la
cohesión de un grupo.”[4]
De esta manera se expresan los valores desarrollados en el tiempo como acciones
válidas del proceso histórico, y que también pueden serlo en el futuro.
El conflicto en Ñuñoa
“No Mas Masacre Urbana, Ñuñoa te
necesita, firma por el plebiscito” Así decía uno de las tantas pancartas que en el año 2007 la Red Ciudadana por Ñuñoa repartía por la
Comuna. El llamado a este plebiscito que pretendía exigir la modificación del
plan regulador, y la creación de esta Red Ciudadana, surgen a partir de la gran
cantidad de permisos, que en los años 2005 y 2006 la municipalidad otorgo a una
seria de inmobiliarias para la construcción de edificios en altura[1]. El plan regulador de
Ñuñoa aprobado el año 2007, permite la edificación en altura no
solo en Av. Irarrazaval, sino que también en sus calles paralelas más cercanas
como Duble Almeyda, Av. José Domingo Cañas y Av. Simón Bolívar[2].
La Red Ciudadana por Ñuñoa, la cual está
conformada por vecinos de la comuna y además es apoyada por gran cantidad de
ellos y otras agrupaciones comunales como la Agrupación Barrial Guillermo
Franke, alegaba en ese entonces, que la construcción de estos edificios no solo
estaba acabando con la “vida de barrio” por la cual se ha caracterizado la
comuna, sino que también y lo más importante, significaba una “masacre urbana”
al ser inevitable la destrucción de docenas de casas y casonas antiguas que
constituían el patrimonios histórico y arquitectónico de Ñuñoa[3]. Para
los vecinos de la comuna y organizaciones involucradas, la motivación de las
autoridades comunales para la aprobación de estos proyectos inmobiliarios, eran
netamente económicas y solo beneficiaban a las inmobiliarias que apetecían
construir en la comuna, y no contemplaban en ninguna circunstancia la opinión de
los vecinos.
Lo cierto es que en censo 2002 la
población de la comuna había disminuido en aproximadamente 10.000 habitantes
respecto al censo anterior de 1992. Razón por la cual las autoridades modificaron
el Plan Regulador, permitiendo la construcción de edificios de altura donde
antes no se podía. Debido a esta medida y la proliferación de nuevas construcciones
en altura, según el censo interno de Ñuñoa, ya en el 2008 se habían sumado a la
comuna 55.105 nuevos habitantes.[4]
En la Actualidad el número de
construcciones en altura a disminuido considerablemente, gracias al esfuerzo de
los vecinos que se oponen a estas, el año 2007 la municipalidad congelo la
entrega de permisos de edificación en altura, pudiéndose construir actualmente
solo los edificios con permisos otorgados anteriores al congelamiento. Aun así
la expansión inmobiliaria en Ñuñoa tuvo sus consecuencias, y la construcción de dos nuevas líneas del
metro, que pasaran por dos de los principales ejes de la comuna, amenaza con
una nueva modificación del plan regulador, y un nuevo boom inmobiliario que
podría reanimar la pugna entre los vecinos, y la municipalidad.[5]
Referencias:
[1] Fuente:
www.plataformaurbana.cl
[2] Fuente: Plan
Regulador Comunal de Ñuñoa.
[3] Fuente:
www.plataformaurbana.cl
[4] Fuente:
www.plataformaurbana.cl
[5] Fuente:
www.plataformaurbana.cl
[1] José Luis Sánchez
Hernández “Urbanismo y Geografía Urbana: Dos ciencias distintas pero
complementarias” Pág. nº233
[2] María Isabel Montes. Manual: “Criterios de
intervención en el patrimonio arquitectónico”
Pág. nº2
[3] María Isabel Montes. Manual: “Criterios de
intervención en el patrimonio arquitectónico”
Pág. nº2
[4] Fabián Garré.
“Patrimonio arquitectónico urbano, preservación y rescate: bases conceptuales e
instrumentos de salvaguarda”. Pág. nº6

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